Hay algo del liderazgo de lo que hablamos poco: el impacto que la percepción de un líder puede tener en la seguridad profesional de una persona.
La retroalimentación es necesaria. Un buen líder debe señalar errores, establecer expectativas y hablar de las áreas que necesitamos mejorar.
Pero existe una diferencia entre ayudar a alguien a identificar una oportunidad de crecimiento y hacer que empiece a cuestionar su propio valor.
Una opinión puede ser válida sin convertirse en una verdad absoluta.
Un líder conoce una parte de nosotros: nuestro desempeño dentro de determinado equipo, contexto y periodo. No conoce necesariamente todas nuestras capacidades, nuestra experiencia, lo que hemos aprendido por nuestra cuenta ni todo aquello que somos capaces de hacer en otros escenarios.
Por eso, creo que también es nuestra responsabilidad aprender a recibir la retroalimentación con objetividad.
Preguntarnos:
¿Qué de esto puedo utilizar para mejorar?
Tomarlo –> Trabajarlo — > Aprender
Y dejar ir aquello que simplemente pertenece a la percepción de otra persona.
Esto no significa pensar que los demás están equivocados y nosotros tenemos siempre la razón. Significa aceptar que podemos tener áreas de oportunidad sin convertirlas en una definición de quiénes somos profesionalmente.
Porque es muy fácil pasar de:
“Necesito mejorar esta habilidad” a: “Quizá no soy suficientemente capaz.”
Y ahí es donde una crítica deja de ser una herramienta de crecimiento y empieza a erosionar nuestra seguridad.
También debemos recordar que la relación laboral funciona en ambos sentidos. Una empresa evalúa nuestro desempeño, pero nosotros también evaluamos el lugar en el que estamos, el liderazgo que recibimos y si ese entorno realmente es donde queremos crecer.
No todos los líderes van a reconocer nuestro valor.
Y no necesitamos convencerlos.
Quizá uno de los mayores aprendizajes profesionales sea aprender a escuchar sin entregar nuestra propia percepción de nosotros mismos.
Podemos aceptar una crítica sin aceptar una etiqueta.
Podemos reconocer lo que necesitamos mejorar sin cuestionar todo lo que somos.
Y podemos entender que la opinión de alguien más puede ser información útil, pero nunca debería convertirse en la medida de nuestro valor.
